martes, 5 de mayo de 2015

Carta de una violacion

Esta carta la escribió Manuela, la chica de 20 años violada por un taxista. En carne viva.

Escribo esto porque sino no voy a poder estudiar esta noche, ni dormir, ni pensar, ni respirar bien. No sé bien a quién le escribo ni en propósito de qué, pero doy por sentado que cada quién se dará por aludido.
Tengo 20 años y en mi haber algunos que otros fracasos sentimentales, estudiantiles y familiares. También tengo sueños y manías, tengo caidas y manos amigas que me ayudan a levantarme. Y hoy, o mejor dicho, a partir del sabado 18 de abril, a determinada hora, en determinado lugar, tengo en mi haber, en este capítulo de mi vida, una violación.
Y les quiero explicar qué significa.
Se trata de un acto, un acto sexual contra mi voluntad. Se trata de que me falló la intuición y de que estuve en el lugar equivocado, en el momento equivocado, con la persona equivocada En fin, se trata de un error que cometí.
Me subí a un taxi, acepté subirme a un auto porque quien conducía ese auto se ofreció a llevarme a mi casa, de la que no tenía llaves porque confié y creí amiga también a una persona equivocada. Y yo, en un momento de vulnerabilidad me subí.
Les quiero contar por qué.
Me subí primero porque era un radio taxi premium. Ese radio taxi que los padres y tíos nos dicen que nos tomemos porque son más seguros. Ahí cometí el primer error.
Porque los violadores no sólo están en los callejones oscuros esperando para atacar o en las vías del tren. Los hay en las oficinas, en las confiterías, en las familias, en los parques y en los radiotaxis al parecer, también.
Mi segundo error fue haber perdido el conocimiento. Así que sí, cometí 2 errores. Pero les quiero hablar de la otra persona que estaba conmigo adentro de ese auto, de mi violador. De él, que, a diferencia de mi, que cometí dos errores, cometió un delito: la violación.
¿Quién no soy ni quiero ser?
No vine a este mundo a ser una mediocre. Así que no quiero serlo. No puedo seguir diciendo que esta bestia me arruinó la vida porque puedo hacerme cargo de los errores que cometí pero no del delito que cometió él. Y la totalidad de mi vida no puede reducirse a que me haya violado un tipo que, dicho sea de paso, no sólo está prófugo sino que está libre. Y para mí la libertad es lo más preciado que tenemos y él, no se la merece.
Cada vez que me violó en contra de mi voluntad ensució, pisoteó, insultó y traicionó a la libertad. No quiero a este violador libre, lo quiero privado de su libertad, encerrado y hostigado, como estuve yo esa mañana adentro de ese auto.
Merezco volver a ser libre y volver a tener sueños. Merezco volver a sentir cosas lindas y no este veneno que tengo dentro mio. Merezco volver a reir con ganas y a llorar solo por lo que haga falta. Merezco tener una familia y unos amigos que puedan contar conmigo. Y si esto es mucho pedir, entonces, por lo menos merezco poder comer, dormir y estudiar. Merezco volver a confiar en alguien una vez más. Porque cuando te violan, el tiempo es denso y esperar es un espanto.
Quiero que la vida me deje de doler. Quiero que estar despierta sea un deseo y no una tortura. Quiero que dormir sea descansar y soñar con cosas lindas, no quiero mas pesadillas con la cara de este animal (con perdón de los animales).
Quiero que a mi mamá no le duelan las sonrisas. No quiero que la gente me tenga lástima. Quiero que la gente quiera Justicia.
Pueda que jamas me olvide de esa eternidad en la que fui sometida a ese infierno de escuchar la respiración y la excitación de él mientras me violaba.  Ni su cara de placer frente a la mia de pánico. Puede que nunca olvide su cara ni su voz. Pero tampoco voy a olvidar nunca qué merezco y quién soy y algún día me va a doler menos. Y la vida que tenia antes del 18 de abril (que hoy parece una utopía) algún día me pertenecerá de vuelta.
Me juré a mi misma que no voy a rendirme hasta que no haya Justicia.
Manuela

PD: Nadie me hará creer jamás que fui, soy o seré culpable de que me hayan violado.

viernes, 27 de marzo de 2015

Basta de Todo (cuando MyLord se convirtió en mi alter ego)

Y un día, mi feminismo decidió someterse a los designios de Cabito y su papeleta. Todo sea por el éxito mediático de MyLord.

Gracias Matías, Diego y Cabito!

Aqui la nota completa:
http://basta.metro951.com/2015/03/27/valeria-sampedro-es-nuestra-diosa-de-los-viernes/

miércoles, 25 de marzo de 2015

La justicia del patriarca.

Pensaba en Rosana (Galliano), en sus 29 años, sus dos hijos. En Arce (Jose) y en la madre que lo pario (Elsa Aguilar). Pensaba también en la madre que pario a Rosana (Graciela) y en cómo hará esa mujer para no morir de rabia y de dolor; para que le quede un resto de paciencia y civilidad, para seguir pidiendo justicia a una Justicia ciega e idiota, que acaba de concederle al asesino la posibilidad de vivir en su casa con esos pibes -sus propios hijos- a quienes les mató a su mamá.
Qué clase de código, penal y moral maneja la jueza (Elena Bárcena, sí una mujer) cuando decide seguir victimizando a estos nenes de 10 y 11 años, que saben todo lo que pasó y que no entienden por qué se los condena a ellos también.

Y cuál es el orden de prioridades del Juzgado de Familia de San Isidro, que tiene pendiente de resolución, desde hace 7 años, un pedido de tenencia de la otra abuela, la de los ovarios como pelotas de básquet.

Demasiadas preguntas mientras Jose Arce, condenado a perpetua por haber planificado el crimen de su ex mujer –con un fallo ratificado por Casación- toma mate en su casa de Pilar junto a su mamá, la abuelita homicida de esta historia de terror. Lo de la prisión domiciliaria se explica por los 86 años de ella y el deteriorado estado de salud de el, por un ACV que dejó secuelas. Lo que no hay manera de explicar es cómo la justicia permite a esta gente criar a las víctimas colaterales de este asesinato: los chicos.


Mientras tanto, la racionalidad es apenas un proyecto de ley (de la Casa del Encuentro, para que los femicidas pierdan la patria potestad de sus hijos) que nadie se decide a tratar en el Congreso.

Mientras tanto, el contador de femicidios supera las 1810 mujeres asesinadas desde el día en que mataron a Rosana (enero de 2008).

Mientras tanto, la sala de espera de la Oficina de violencia doméstica esta atestada de mujeres temblando de miedo, que se miran de reojo y depositan en ese lugar su última esperanza de justicia.

Valeria Sampedro.

martes, 17 de marzo de 2015

Malditos todos mis ex. La obra

Me resisto a creer que se trate de un desnudo justificado (el off también tiene sus clichés). Hit ochentoso, guitarrita, la mina en pelotas desde el vamos y yo en primera fila. Mientras reviso cada estría bajo esa luz hija de puta, tan de probador –una especie de dicroica cenital que deja en evidencia la más mínima adiposidad- entiendo todo: la naturalidad con que la actriz lleva su desnudez, recién salida de la ducha, sin poses, es la desaprensión propia que da la convivencia cuando ya no metes panza cada vez que él mira y, de hecho, él pasa ya sin mirar.

Malditos todos mis ex implica TODOS. Los de la adolescencia, los idiotas que nos tuvieron en vilo sin responder mensajes, los buenazos que nunca nos provocaron cosquillas en la panza, los amores de nuestra vida. Y todas las que fuimos, cada vez. Revueltas, mezcladas. Casi siempre la misma.
La exageración en teatro es histrionismo y habrá que decir que más allá del griterío histérico, por momentos latoso, estas cuatro yeguas (cinco con la directora, Mariela Asensio) me hicieron llorar la mitad de la obra.
La perla -intuimos, salida de las profundidades más obscenas del cerebro de Reynaldo (Sietecase)- cuando el tipo se coge a su ex hasta matarla. Y no es femicidio, es Subiela.

Valeria Sampedro.


Malditos.. Sábados 20hs Teatro del Pueblo (Av. Roque Saenz Peña 943)
Dramaturgia: Mariela Asensio y Reynaldo Sietecase. Actúan: Federica Presa/Hernán Herrera/Eugenia Iturbe/Marina Lovece/Constanza Molfese/Ariel Perez De Maria/Federico Schneider.

jueves, 5 de marzo de 2015

Feminismo de pasarela

“Es muy fácil hablar pistoladas (boludeces) y criticar a otras mujeres. No hacen más que ratificar lo que Freud llamaría envidia femenina y que se deja sentir cada vez que una mujer agrede a otra por el hecho de ser bella o arreglarse. Al feminismo le falta crecer y madurar muchísimo para repensar el posicionamiento de las estructuras sociales”.

Con ustedes, Eva Herbert. Veinticinco años recién cumplidos, modelo, psicóloga y… ¡feminista! Qué tenemos que decir de una piba que soñó con la coronita, llegó a las pasarelas y un día se puso a estudiar una maestría de género. Y qué si no se trata de la redención de una mannequin arrepentida. Si su afrenta no nace del despecho sino de un genuino interés por revisar cómo nos opera el patriarcado. Más grave todavía. Qué tal si esta modelito venezolana en pleno ejercicio de sus funciones, entre flashes y sonrisas de photoshop, sale a marcarle la cancha nada menos que al Instituto de la Mujer de su país y lo tilda de hipócrita (hay que tener la triquini muy bien puesta para eso).

Este es el momento en el que las militantes más acérrimas se rasgan las remeras hasta quedar en tetas y exhiben en sus torsos desnudos la advertencia: “Patriarchy is not dead“. Estoy a punto de sumarme, las manos aferradas al borde de la musculosa, pero no me ayuda el escote -85cm es muy poco para que un topless merezca ser exhibido- y además cargo con mi propia contradicción de haber conducido un noticiero en el prime time, aunque sólo se haya tratado de un reemplazo veraniego.

Paréntesis catártico ahora mismo. Poner la cara como presentadora de noticias en un canal de aire, horario central, implica, además de estar bien informada y tener capacidad de síntesis, deponer todas tus ínfulas de activismo de género ante un comité de estética que decretará la emergencia fashion –perchero repleto de musculosas, minifaldas, taco aguja, una orden de maquillaje HD, performance capilar- y una clase exprés con coach actoral que indefectiblemente indicará coquetear con tu compañero varón. Eso, más el diabólico teleprompter que se tiene preparado todo lo que vas a decir desde el momento en que se encienda la luz roja. ¡Y guay con pretender tener una idea propia!

Perdón Eva, en qué estábamos. Ah, si..
-¿Cómo es que terminas convertida en una modelo-feminista?
Desde adolescente quise ser modelo, pero mis padres siempre priorizaron el estudio así que debía terminar la universidad antes de ponerme a desfilar. Ya avanzada la carrera hice varios intentos en agencias de modelos, aunque casi todos fallidos. Mientras, realizaba mis labores políticas, sociales y culturales en la facultad, por ejemplo hice un proyecto de campaña contra la violencia de género que recibió varios premios. Eso marcó el comienzo de mi trabajo por y para la feminidad. En 2009 quedé finalista en el concurso Elite Model y eso me aseguró un puesto en la agencia que lo organizaba. Comencé a ir a castings, hice comerciales de televisión, campañas en revistas y desfiles. Así fue que el modelaje y el feminismo aparecieron en mi vida, se fueron desarrollando a la par.

-¿Nunca entró en crisis esa "doble vida"?
Si te soy sincera, en algún momento llegué a confundirme. No es fácil leer a Germaine Greer y Simone de Beauvoir, entre muchas otras autoras que explican cómo el cuerpo de la mujer ha sido convertido a lo largo de la historia en objeto mercantil, sexual y propenso a abusos, mientras tú has sido imagen de un sinfín de marcas en traje de baños, photoshopeada y siempre expuesta a la mirada de los demás. Sin embargo pensaba que tenía que ser “válido” el hecho de que yo fuera modelo y feminista al mismo tiempo, no podía ser tan antitético si ambas tareas las había llevado sin problema alguno. Hasta que fui despedida de una institución del estado (Inamujer) por ser modelo y algo me hizo click. De pronto apareció la respuesta: ¡porque me da la gana! Soy feminista y modelo por dos razones: porque quiero y porque puedo. Yo tengo muy claro quién soy y no considero que lleve una “doble vida” porque no tengo nada que ocultar.

El episodio que menciona Eva fue a mediados del año pasado. El Instituto de la Mujer de Venezuela buscaba una coordinadora para su Centro Integral de Atención y ella aplicó para el puesto con su CV y aptitudes de sobra. Aunque el idilio duro apenas una semana. "Yo tenía un compromiso adquirido previamente para un desfile, solicité permiso para ausentarme dos días dejando en claro que iba a trabajar de modelo y me lo aprobaron. Pero cuando volví me informaron que estaba despedida. Les parecía contradictorio que una modelo ejerciera el cargo, dijeron que no se correspondía con los valores de la institución. Que ser la imagen de marcas capitalistas no congeniaba con la labor de un organismo socialista. Así que me ofrecieron un puesto menor para `no desperdiciar mi talento`, pero que no tuviera exposición mediática y yo me negué a semejante ridiculez” apunta enérgica, señorita Herbert.

-En la carta (a Inamujer) que hiciste pública tras el despido vos hablas de un feminismo hipócrita..
Es que unas supuestas feministas ocupando puestos jerárquicos en una institución estatal abocada al trabajo por las mujeres no pueden llamarse así sólo porque salgan a marchar o tengan un cargo, tienen que demostrarlo con sus acciones sororarias. Cuando impides que una mujer ocupe un espacio de poder porque es modelo, estás poniendo en duda sus habilidades y competencias profesionales, eso no es feminista. ¡Eso es hipocresía!

Lapsus tuitero. Nada que ver con nada. >>¿Se puede andar con el centímetro a cuestas, la pinza de depilar, el rímel y un ejemplar del Segundo Sexo en la cartera? #EsPregunta >>

Hablemos de incoherencias. Venezuela tiene el récord de bellezas coronadas a nivel global. Es el país con más concursos de Misses y se ocupa de entrenar a sus mujeres, desde chiquitas, para competir en certámenes donde las más lindas tendrán asegurado el éxito.
Para mí son espacios relativos, dirá Eva. “Yo he estado en concursos de modelos (Elite Model y Chica E!) donde si bien la belleza importaba, también requerían portar otros atributos. Sólo quien haya participado con un objetivo claro y definido de lo que quiere lograr sabrá decirte cuán divertido, enriquecedor y placentero puede resultar. No tengo nada en contra de estos concursos y además seguirán estando porque son parte de nuestra cultura, al menos en Venezuela. El problema es la lectura que le dan quienes creen que una mujer, por exponerse en traje de baño, merece ser objeto de burla y discriminación. En mi opinión, ¡la belleza muy poco tiene de banal! Yo entiendo, aunque no comparto, la posición de muchas feministas que combaten la explotación de los cuerpos femeninos instaurada en múltiples dispositivos culturales. Pero cuando una mujer denigra las decisiones u opiniones de otra compañera pasa a ser tan violenta como cualquier patriarca retrógrado de esos que enfrentamos”.

-¿Hoy evaluas presentarte para Miss.. algo?
Como modelo siempre he estado abierta a escuchar y estudiar nuevas propuestas y si entre ellas está la posibilidad de participar en el Miss, bienvenida sea.

-¿Y cómo planeas tu futuro profesional?

Actualmente estoy dirigiendo una plataforma motivacional que promueve la autoaceptación corporal. Un emprendimiento que se nutre de mis conocimientos en psicología, mis estudios de la mujer y experiencia en el ámbito de la moda y la belleza, para ayudar a las mujeres a redimensionar el valor que se le da a la apariencia física. Una propuesta desde la feminidad, que brinde atención y herramientas para que ellas salgan a la calle cada vez más seguras de sí mismas. Al mismo tiempo espero seguir modelando, crecer como animadora. Y seguir formándome, para que las palabras de una chica de 25 años que es modelo, no sean menospreciadas sólo por ser considerada bella para algunos. Y esto que te digo no puede más que demostrar que todavía existen muchos estereotipos que derribar.

Valeria Sampedro.

miércoles, 25 de febrero de 2015

"Teoría KingKong" de Virginie Despentes, la bestia

Esos libros que te sacuden desde la primera página. Urgentes. Que te interpelan hasta explotarte la cabeza. Que te obligan a agarrar una birome, un lápiz, lo que sea y subrayar, tachar, sacar flechas para todos lados. De esos libros, que una se devora famélica, es Teoría KingKong de Virginie Despentes, la más punk de las feministas. Ciento veinticinco páginas a las que le pone el cuerpo, de manera bestial.



De mi ejemplar marcado:
“Escribo desde las feas, para las feas, las viejas, las frígidas, las mal cogidas, las incogibles, las histéricas… las excluidas de la gran feria de las que están buenas”

“Le tengo bronca a una sociedad que me educó sin nunca enseñarme a herir a un hombre si me abre las piernas por la fuerza… La violación fabrica a las mejores putas”

“El orgasmo femenino hace su aparición en el lenguaje común a partir de los años 70 y rápidamente lo volvieron en contra de las mujeres. Primero al hacernos entender que fracasamos si no acabamos, después porque los hombres se apoderaron de él: es por ellos que la mujer debe acabar”


“…porque el ideal de mujer blanca, atractiva pero no puta, bien casada pero no relegada, que trabaja pero que no es tan exitosa como para humillar a un hombre, flaca pero no neurótica por la comida, que sigue indefinidamente joven sin que le desfiguren los cirujanos, que se siente plena de ser mamá pero no es acaparada por los pañales ni los deberes de la escuela, buena ama de casa pero no sirvienta. Esta mujer blanca, feliz, que nos ponen siempre frente a los ojos, que deberíamos esmerarnos en imitar, más allá de que parece aburrirse mucho, de todas formas nunca me la cruce. Creo que no existe”

sábado, 31 de enero de 2015

El porno que nos merecemos!

Sábado a la noche. Consigo dormir a mi hijo antes de caer exhausta, me pego un ducha, dos gotas de perfume, un hilo de crema en las piernas, avanzo decidida hacia el sofá, aunque soy consciente de que cualquier intento disfrazado de babydoll fracasará estrepitosamente con mi marido hipnotizado frente al televisor. Mientras el Chino Maidana se mantenga en pie se que mi tanga, del otro lado del ring, pierde por knock out. Vamos al plan B.
MyLord espera subido al sommiere, con las pilas recargadas. Él y el último episodio de Confesiones triple X, de Erika Lust –la reina del porno feminista.
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Cómo nos merecemos un cine que logre ponernos cachondas sin esos aliens epilépticos que lo único que generan es decepción cada vez que tanteamos los confines de nuestra cama. Basta de mujeres que gimotean desde el minuto uno sin parar; sólo sirven para meter cizaña y obligarnos a fingir.

Algo de eso entendió, hace mucho, Erika Lust. Sueca, 38 años, politóloga especializada en feminismo. Si, una estudiosa del fenómeno, no una pajera que se compró una camarita. “Yo soy feminista y el cine que hago es político: lleva el mensaje de la mujer libre que disfruta de su cuerpo… No es solo una herramienta de placer sino educativa. Y política. La pornografía es un discurso, habla sobre la sexualidad, sobre la feminidad, sobre roles... La mujer en mis películas no es un objeto, ella está ahí para sentir su propio placer. Son historias contadas desde su perspectiva” dice la rubia que, increíblemente, todavía se pone colorada cuando le preguntan si es lujuriosa.

En apenas una década, esta mujer armó un verdadero emporio. Arrancó con un corto (“The good girl”) en el año 2004, que tuvo más de dos millones de descargas en apenas un par de meses. Hoy lleva producidos 7 largometrajes, un documental, y una serie erótica que compila distintas historias, inspiradas en confesiones anónimas de sus fans, que ya va por su tercera edición. Además escribió 5 libros, entre ellos una guía femenina para entender y aprender a disfrutar del cine XXX. Y ya que estaba puso un Store online, donde vende juguetitos, cremas, dvd`s, látigos, lencería y ¡hasta cuadros! Arte hot, anotá Rampolla.

Penes al natural (con papitas noisette)
Erika Lust se propuso deconstruir los estereotipos del género (cinematográfico y sexual). Más flaccideces, menos gemidos histéricos, algo de pelos ¡porDio! y un zoom directo al deseo femenino. Nada de mujeres al servicio del machote pijudo en estas películas, de eso sobra en el porno convencional.
“Sufro bastante en los castings. Los actores de cine porno no están acostumbrados a interpretar un papel. Mi lucha es precisamente sacarlos de ese lugar impostado. La mayoría de las chicas está muy operada, ellos tienen músculos de horas de gimnasio y los looks se vuelven como de plástico. Eso no me gusta. Yo quiero gente normal, con sensación de personas reales. Por ejemplo, si quiero un poco de vello púbico, ¡tengo que encargar pelucas! A la vez es complicado trabajar con actores que no han hecho porno antes y rodar una escena de sexo puede resultar difícil” apunta la directora.

Las feministas más exaltadas se indignaran de que Lust levante su bandera mientras filma cuerpos explotados, pero ella responde con en el concepto de cine que hace y sus condiciones de producción: “contrato actores que realmente quieren estar en el sitio donde están, que tienen todos los papeles en regla y que han pasado los test de enfermedades. Cuando nosotros rodamos hay un ambiente agradable de grabación, no es esa típica sensación –por lo que me han contado muchas actrices– de un mundo de hombres, donde productores y directores incluso invitan a sus amigos para ver a las chicas, o se promueve el uso de fármacos para asegurar la erección o potenciar la eyaculación.”

Feminismo al desnudo
Es hora de decirlo, la militancia se termina a los pies de la cama. Justo ahí, brincando impertinente sobre los resortes del sommiere, el patriarcado sonríe triunfante. Cuando te quedas en bombacha la fantasía vuelve a ser el jefe que te desprende la blusa, el profe de gimnasia que te roza sin querer, la mucamita de uniforme sometida y la nena con trompita Prandi. Calentate imaginando a tu marido con ojos de cordero y esmirriada sumisión, dispuesto a que lo montes en una cabalgata feroz, y te mando a domicilio el diploma Simone de Beauvoir de la buena feminista.

Me quedo con una frase de la enorme Virginie Despentes, en su Teoría KingKong: “Dominio de lo privado, lo que me hace mojar. Porque la imagen que da de mi es incompatible con mi identidad social cotidiana”.

Y conste que esto no tiene nada que ver con las cincuenta sombras de Grey.


Valeria Sampedro.


(*) Los textuales de Erika Lust fueron tomados de entrevistas a la revista Vanity Fair (nov/2012) y El Pais semanal (ago/2013)