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viernes, 8 de abril de 2016

La rebelión de las princesas.

El imperio de la belleza las coronó, pero ellas dicen no necesitar coronita. No a cualquier precio. La batalla que desde hace años viene librando el feminismo para poner fin a los concursos de belleza, suma ahora nuevas aliadas ¿De qué manera se reinventa el mercado de la belleza, cuando la monarquía parece a punto de caer?

por Valeria Sampedro (para Broadly en español)


Princesa indignada evalúa hacer juicio a quienes la destronaron por “gorda”. Una reina se embaraza desafiando la cláusula que se lo prohíbe expresamente por contrato. Aspirante a miss rapa su cabeza dispuesta a quebrar el arquetipo Rapunzel. Concurso de culos aterciopelados, al borde de la cancelación por un escrache feminista. Algunos ejemplos. Un puñado de anécdotas convertidas en noticias insólitas por los diarios de turno; quién podría imaginar que una barbie de carne y hueso (o viceversa) fuera a rebelarse ante el patriarca. Subidas a los stilettos, sosteniendo pancartas contra la cosificación. ¿Despecho o ideología? 
“Creo que nuestro gran desafío como sociedad es dejar de idealizar la belleza. ¿En qué nos basamos para saber o decir quién es más bello que quién? ¿Cuál es el concepto de hermosura? ¿Importa sólo lo exterior? Son preguntas que debemos hacernos”. Lo dice una morocha argentina de tremendos ojazos verdes, Sofía Haudet, 20 años, reina de la Vendimia 2014 devenida militante de una agrupación política. A siete mil kilómetros de distancia, la venezolana Eva Herbert, mannequin y autoproclamada feminista admite: “No es fácil leer a Germaine Greer y Simone de Beauvoir, autoras que explican cómo el cuerpo de la mujer ha sido convertido a lo largo de la historia en objeto mercantil, sexual y propenso a abusos mientras tú has sido imagen de un sinfín de marcas en trajes de baño, photoshopeada y siempre expuesta a la mirada de los demás”.La presunta contradicción corre por cuenta de quienes todavía creen que la lucha por la igualdad de género se pelea con el bozo sin depilar. A ella, con eso no. “Si te soy sincera –continúa Eva-, en algún momento llegué a confundirme, pero de pronto apareció la respuesta: ¡porque me da la gana! Soy feminista y modelo por dos razones: porque quiero y porque puedo. Yo tengo muy claro quién soy y no considero que por eso lleve una doble vida”.
Guarda si una chica linda, encima se empodera.

Algo parece estar ocurriendo en el reino de las coronas de espinas. “No sé si hay menos cantidad de concursos pero sí creo que han ido perdiendo importancia y cada vez se los cuestiona más” sostiene Cristina Zurutuza, integrante del Consejo Consultivo del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM). Para ella, sólo el hecho de que exista un concurso ´de belleza` es discriminatorio en tanto se resalta la belleza en contraposición de la ´fealdad` y se cosifica a las mujeres por un atributo aislado; aunque pone en discusión la idea de estar ganando una batalla: “Ahora los realities televisados y la profusión de videos y fotos de mujeres en situaciones íntimas que se difunden por internet son los nuevos formatos de cosificación”.

Quizás no estemos asistiendo a un cambio de paradigma sino a una mera metamorfosis. Las viejas prácticas, en nuevas formas. El fin de las monarquías de la belleza por la democratización de la imagen (¿cosificada?) de la mujer.

Mapa del imperio, en pedazos.

Hace unos años, en México, un escándalo sacudió la farándula local. La chica más linda del país, Cynthia de la Vega, ganadora del certamen Nuestra Belleza México 2010, fue despojada de su corona por haber subido de peso. "Estaba excedida 6 libras (2,7Kg). Me informaron que quedaba descalificada por no haberme sometido a la dieta alimentaria y la rutina de ejercicios que tenía establecida. Pensé en recurrir a la justicia, pero acá saben muy bien manejar los contratos y lo único que podía obtener si ganaba la demanda era volver a concursar al año siguiente y que me devolvieran el auto que me habían dado, así que preferí sacar a la luz lo que había ocurrido”. Hoy Cynthia es de las que pregonan acerca de los beneficios de la belleza interior y denuncia el parámetro distorsionado que tiene el mundo sobre la figura corporal.

Colombia atraviesa también cierta declinación de sus concursos de belleza, a pesar de que mantiene un alto perfil en la competencia internacional -de hecho se llevó la corona Miss Universo 2014 y el año pasado llegó a la final-, lo cierto es que ya no generan la expectativa de otras épocas. Florence Thomas, coordinadora del grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia, hace rato viene hablando de la decadencia de estos certámenes, a los que define como estancados en una representación trasnochada de la feminidad. Sin embargo atribuye el ocaso no tanto a la subjetivación de las mujeres como a la incapacidad de los organizadores de modernizar el evento: “No han sabido adaptarse a las imágenes y códigos de la belleza contemporánea, ni a las nuevas referencias estéticas movilizadas por las redes sociales” escribió en un artículo publicado en 2012 en el diario El Tiempo, de Colombia, donde reconoce al feminismo algún mérito por haber logrado complejizar la representación de la mujer, como puntapié del cambio.

En Venezuela no hay caso; la máquina expendedora de misses parece seguir funcionando a la perfección (con el récord de haber coronado más reinas que ningún otro país del continente). "Para los venezolanos difícilmente haya algo más importante que este certámen… no ganarlo es, sin duda, una tragedia nacional” escribe en su blog Marelis Loreto, compatriota, filósofa y feminista cáustica. “¡Antes muerta que sencilla! suele ser el grito de guerra de mis congéneres, cuya conciencia de sí mismas como sujetos queda, al menos, cuestionada” dirá para terminar de cosechar la antipatía de todo el mundillo de beldades.
Pero encontramos una anomalía en esa regla, que viene a sostener la teoría de la insurrección. La chica se llama Jennifer Saa y es –atención con el dato- pelada y negra. La edición 2014 de Miss Venezuela la tuvo como protagonista excluyente y aunque no ganó el concurso, sólo se habló de ella. "Los cánones de belleza nunca pueden ser iguales, no todo lo hace una larga melena, hay muchos otros atributos que pueden hacer resaltar a una mujer dentro de este tipo de concursos. A esta edición llegué yo para romper los paradigmas” repitió ante cada micrófono que se le puso delante.

Paraguay, que también tiene su competencia anual de hermosuras, encontró la manera de evitar ser acusado de discriminatorio y se inventó un Miss Gordita Paraguay (así en diminutivo… vaya demostración de “tolerancia” a las adiposidades) que ya va por su quinta edición.
El año pasado se postularon cientos de mujeres de todo el país. El único requisito, pesar entre 70 y 130 kilos. Los patrocinadores juran que el objetivo es crear conciencia sobre la discriminación que sufren las personas obesas, aunque el premio a la ganadora es un tratamiento para adelgazar con equipo de nutricionistas y un año de membresía en el gimnasio.

En Argentina, la elección de bellezas no queda ajena a la crisis. A pesar de que el debate  llegó al Congreso Nacional, con un proyecto que busca regular los concursos, existen todavía más de un centenar de fiestas regionales cuyo principal atractivo es la elección de una adolescente bien moldeada. Reinas de la flor, de la manzana, del trigo, del mar y de la playa; del zapallo, del salmón, del dulce de leche y sigue la lista, con reglamentos que limitan edad, altura y hasta el estado civil de las participantes. Mientras debaten la manera de democratizar estos eventos, la ciudad de Chivilcoy decidió directamente prohibirlos, por entender que promueven la violencia de género, convirtiéndose en el primer distrito del país en tomar una medida de acción directa.

Pero lo más revolucionario de todo está pasando ahora mismo en Chile. Hace unos meses, en la ciudad de Iquique, lanzaron un taller de desprincesamiento, un proyecto que busca empoderar niñas de 9 a 15 años. La iniciativa partió desde la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia y busca darles a esas nenas la chance de crecer libres de prejuicios y estereotipos asociados al género. “Tenemos un modelamiento sociocultural de las mujeres que se inicia desde la niñez y utiliza estrategias de princesamiento asociadas a Disney y otras industrias culturales” explica Yury Bustamante, coordinador de la OPD. El curso agotó en el primer día los magros 20 cupos que tenía habilitados pero generó tal repercusión que ya evalúan extenderlo a toda la región.
                              
“Creo que es correcto que los estados intervengan regulando estos certámenes” vuelve la licenciada Cristina Zurutuza, de CLADEM. “Los gobiernos deben ser garantes de los derechos de las personas, en particular de los derechos humanos” sostiene, y aprovechamos para preguntarle qué tan lejos, cree, estamos del momento en que se extingan definitivamente los concursos de belleza. “No puedo responder a esa pregunta, es poco serio pronosticar futuros.”

No tenemos la primicia, pues. Con suerte los reinos de belleza se irán extinguiendo en la medida en que sus aspirantes dejen de reconocerse en un modelo que se volvió anacrónico por donde se lo mire. Ni banda, ni corona, ni un tribunal de expertos, ni un único modelo de mujer. Los títulos nobiliarios cayeron en desuso hace rato, quien los porta tampoco tiene privilegios ya. Acaso ni siquiera valga la pena el sacrificio, mientras una selfie lo suficientemente provocadora se haga viral y logre en unos cuantos likes, la soberanía estará garantizada.

Valeria Sampedro.
(nota publicada en Marzo/2016 en https://broadly.vice.com/es)

jueves, 5 de marzo de 2015

Feminismo de pasarela

“Es muy fácil hablar pistoladas (boludeces) y criticar a otras mujeres. No hacen más que ratificar lo que Freud llamaría envidia femenina y que se deja sentir cada vez que una mujer agrede a otra por el hecho de ser bella o arreglarse. Al feminismo le falta crecer y madurar muchísimo para repensar el posicionamiento de las estructuras sociales”.

Con ustedes, Eva Herbert. Veinticinco años recién cumplidos, modelo, psicóloga y… ¡feminista! Qué tenemos que decir de una piba que soñó con la coronita, llegó a las pasarelas y un día se puso a estudiar una maestría de género. Y qué si no se trata de la redención de una mannequin arrepentida. Si su afrenta no nace del despecho sino de un genuino interés por revisar cómo nos opera el patriarcado. Más grave todavía. Qué tal si esta modelito venezolana en pleno ejercicio de sus funciones, entre flashes y sonrisas de photoshop, sale a marcarle la cancha nada menos que al Instituto de la Mujer de su país y lo tilda de hipócrita (hay que tener la triquini muy bien puesta para eso).

Este es el momento en el que las militantes más acérrimas se rasgan las remeras hasta quedar en tetas y exhiben en sus torsos desnudos la advertencia: “Patriarchy is not dead“. Estoy a punto de sumarme, las manos aferradas al borde de la musculosa, pero no me ayuda el escote -85cm es muy poco para que un topless merezca ser exhibido- y además cargo con mi propia contradicción de haber conducido un noticiero en el prime time, aunque sólo se haya tratado de un reemplazo veraniego.

Paréntesis catártico ahora mismo. Poner la cara como presentadora de noticias en un canal de aire, horario central, implica, además de estar bien informada y tener capacidad de síntesis, deponer todas tus ínfulas de activismo de género ante un comité de estética que decretará la emergencia fashion –perchero repleto de musculosas, minifaldas, taco aguja, una orden de maquillaje HD, performance capilar- y una clase exprés con coach actoral que indefectiblemente indicará coquetear con tu compañero varón. Eso, más el diabólico teleprompter que se tiene preparado todo lo que vas a decir desde el momento en que se encienda la luz roja. ¡Y guay con pretender tener una idea propia!

Perdón Eva, en qué estábamos. Ah, si..
-¿Cómo es que terminas convertida en una modelo-feminista?
Desde adolescente quise ser modelo, pero mis padres siempre priorizaron el estudio así que debía terminar la universidad antes de ponerme a desfilar. Ya avanzada la carrera hice varios intentos en agencias de modelos, aunque casi todos fallidos. Mientras, realizaba mis labores políticas, sociales y culturales en la facultad, por ejemplo hice un proyecto de campaña contra la violencia de género que recibió varios premios. Eso marcó el comienzo de mi trabajo por y para la feminidad. En 2009 quedé finalista en el concurso Elite Model y eso me aseguró un puesto en la agencia que lo organizaba. Comencé a ir a castings, hice comerciales de televisión, campañas en revistas y desfiles. Así fue que el modelaje y el feminismo aparecieron en mi vida, se fueron desarrollando a la par.

-¿Nunca entró en crisis esa "doble vida"?
Si te soy sincera, en algún momento llegué a confundirme. No es fácil leer a Germaine Greer y Simone de Beauvoir, entre muchas otras autoras que explican cómo el cuerpo de la mujer ha sido convertido a lo largo de la historia en objeto mercantil, sexual y propenso a abusos, mientras tú has sido imagen de un sinfín de marcas en traje de baños, photoshopeada y siempre expuesta a la mirada de los demás. Sin embargo pensaba que tenía que ser “válido” el hecho de que yo fuera modelo y feminista al mismo tiempo, no podía ser tan antitético si ambas tareas las había llevado sin problema alguno. Hasta que fui despedida de una institución del estado (Inamujer) por ser modelo y algo me hizo click. De pronto apareció la respuesta: ¡porque me da la gana! Soy feminista y modelo por dos razones: porque quiero y porque puedo. Yo tengo muy claro quién soy y no considero que lleve una “doble vida” porque no tengo nada que ocultar.

El episodio que menciona Eva fue a mediados del año pasado. El Instituto de la Mujer de Venezuela buscaba una coordinadora para su Centro Integral de Atención y ella aplicó para el puesto con su CV y aptitudes de sobra. Aunque el idilio duro apenas una semana. "Yo tenía un compromiso adquirido previamente para un desfile, solicité permiso para ausentarme dos días dejando en claro que iba a trabajar de modelo y me lo aprobaron. Pero cuando volví me informaron que estaba despedida. Les parecía contradictorio que una modelo ejerciera el cargo, dijeron que no se correspondía con los valores de la institución. Que ser la imagen de marcas capitalistas no congeniaba con la labor de un organismo socialista. Así que me ofrecieron un puesto menor para `no desperdiciar mi talento`, pero que no tuviera exposición mediática y yo me negué a semejante ridiculez” apunta enérgica, señorita Herbert.

-En la carta (a Inamujer) que hiciste pública tras el despido vos hablas de un feminismo hipócrita..
Es que unas supuestas feministas ocupando puestos jerárquicos en una institución estatal abocada al trabajo por las mujeres no pueden llamarse así sólo porque salgan a marchar o tengan un cargo, tienen que demostrarlo con sus acciones sororarias. Cuando impides que una mujer ocupe un espacio de poder porque es modelo, estás poniendo en duda sus habilidades y competencias profesionales, eso no es feminista. ¡Eso es hipocresía!

Lapsus tuitero. Nada que ver con nada. >>¿Se puede andar con el centímetro a cuestas, la pinza de depilar, el rímel y un ejemplar del Segundo Sexo en la cartera? #EsPregunta >>

Hablemos de incoherencias. Venezuela tiene el récord de bellezas coronadas a nivel global. Es el país con más concursos de Misses y se ocupa de entrenar a sus mujeres, desde chiquitas, para competir en certámenes donde las más lindas tendrán asegurado el éxito.
Para mí son espacios relativos, dirá Eva. “Yo he estado en concursos de modelos (Elite Model y Chica E!) donde si bien la belleza importaba, también requerían portar otros atributos. Sólo quien haya participado con un objetivo claro y definido de lo que quiere lograr sabrá decirte cuán divertido, enriquecedor y placentero puede resultar. No tengo nada en contra de estos concursos y además seguirán estando porque son parte de nuestra cultura, al menos en Venezuela. El problema es la lectura que le dan quienes creen que una mujer, por exponerse en traje de baño, merece ser objeto de burla y discriminación. En mi opinión, ¡la belleza muy poco tiene de banal! Yo entiendo, aunque no comparto, la posición de muchas feministas que combaten la explotación de los cuerpos femeninos instaurada en múltiples dispositivos culturales. Pero cuando una mujer denigra las decisiones u opiniones de otra compañera pasa a ser tan violenta como cualquier patriarca retrógrado de esos que enfrentamos”.

-¿Hoy evaluas presentarte para Miss.. algo?
Como modelo siempre he estado abierta a escuchar y estudiar nuevas propuestas y si entre ellas está la posibilidad de participar en el Miss, bienvenida sea.

-¿Y cómo planeas tu futuro profesional?

Actualmente estoy dirigiendo una plataforma motivacional que promueve la autoaceptación corporal. Un emprendimiento que se nutre de mis conocimientos en psicología, mis estudios de la mujer y experiencia en el ámbito de la moda y la belleza, para ayudar a las mujeres a redimensionar el valor que se le da a la apariencia física. Una propuesta desde la feminidad, que brinde atención y herramientas para que ellas salgan a la calle cada vez más seguras de sí mismas. Al mismo tiempo espero seguir modelando, crecer como animadora. Y seguir formándome, para que las palabras de una chica de 25 años que es modelo, no sean menospreciadas sólo por ser considerada bella para algunos. Y esto que te digo no puede más que demostrar que todavía existen muchos estereotipos que derribar.

Valeria Sampedro.

jueves, 26 de junio de 2014

Corona de Espinas

¿El ocaso de las Reinas de Belleza?

Maldito canon. Maldito tú eres entre todas las mujeres (y maldito el fruto de esa competencia feroz). ¿Qué otra cosa es un concurso de belleza sino la expresión más brutal y primaria de la mujer-cosa? La hilera de adolescentes desfilando, una detrás de otra, cada una con un número; envases en una cinta de montaje que las lleva, como en una fábrica –todas igualitas, muñecas hechas en serie- directo al mercado. Al “super” mercado de beldades.

90.60.90, el número de la Bestia.


Lo que sigue es la hipótesis de la decadencia. Algo debió lograr el feminismo en más de un siglo de lucha por una mujer sujeto. Es cierto, todavía hay muchos (casi un centenar a lo largo del país). Pero cada vez están más cuestionados. Y no logran la repercusión de hace algunas décadas, cuando la miss argentina llegaba a las tapas de revista y la ceremonia se televisaba con expectativa de Martín Fierro. Hoy, toda esa ristra de fiestas populares con una insólita variedad de elecciones de reinas de lo que se te ocurra, están seriamente en la mira. Ya no sólo de agrupaciones feministas, sino de organismos públicos e instituciones que empiezan a pensarlo como una forma de violencia.
“La belleza no es un hecho objetivable. Calificarla y organizar un escenario de competencia es francamente pavoroso” dirá Perla Prigoshin, abogada, psicóloga social especializada en género y titular de la Consavig, una comisión nacional que depende del ministerio de justicia y fue creada en 2012 para coordinar acciones contra la violencia de género. “Desde hace dos años mandamos cartas a los municipios, para la reina del calamar, del tomate, del durazno… es de lo más exótico, cuanto bicho, abrojo, planta o paisaje requiera ser promovido se arma una elección de miss algo. Es un paradigma cultural” volverá a indignarse en un rato.

De Concursos y otras Fealdades.
Llevaría demasiado espacio listar la cantidad de certámenes, fiestitas regionales y/o competencias pueblerinas que terminan con una adolescente coronada. Del Trigo, de la Cerveza, el Salame Quintero, la Peña, el Dulce de Leche, la Bagna cauda. En cada rincón del país sobreviven (triste hábito de federalismo). Con reglamentos que limitan la edad, la altura y hasta el estado civil de las participantes. Muchas veces promovidos por los mismos municipios y hasta con funcionarios públicos como parte del jurado.
En Bariloche, a las postulantes para Reina de la Nieve les dan asesoramiento estético y la ganadora debe comprometerse a cuidar su imagen. En Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, a las chicas que se anotan para la Fiesta del Girasol, les advierten que no mientan, que la ficha de inscripción tiene carácter de declaración jurada y que antes de subir a la pasarela habrá control de datos, incluidas las medidas físicas. Los organizadores de la Fiesta de la Apicultura, en Entre Ríos juran que “se valora a la mujer integralmente, no sólo por su aspecto exterior” y plantean el evento como un “homenaje al género femenino”, pero una de las pasadas se hace en traje de baño. ¿Desde cuándo la abeja reina es una minita en tanga?
Mendoza es un caso aparte. Su fiesta de la Vendimia es la más tradicional de todas, con elección de Reina incluida obvio -¡se hace desde 1936!-. La edición 2014 volvió a ser noticia, pero por un escándalo. En realidad dos, que dejaron en evidencia el lado más rancio de esta clase de eventos. Primero, cuando las autoridades locales pretendieron destronar a la reina distrital de Campo Los Andes, Yamila Escudero, por haber quedado embarazada antes del final de su mandato –algo que el reglamento prohíbe expresamente-; y luego por una absurda “polémica” desatada cuando se supo que la flamante soberana de la Vendimia, Sofía Haudet, milita en una agrupación política.
Vamos por partes. El caso Yamila es el primero que llega a la justicia. La adolescente, de 18 años, presentó una demanda por daños y perjuicios e interpuso una medida cautelar que terminó con un fallo inédito en Mendoza: el juez ordenó al intendente de Tunuyán que pida disculpas públicas por el incidente. Carolina Jacky, abogada de Yamila nos dice que el reglamento debe ser reformado cuanto antes: “cláusulas como la que le aplicaron a Yamila son contrarias a la ley de violencia de género y a los tratados internacionales. ¡Pero si hasta les hacen un Evatest a las chicas para ver si es cierto que no están embarazadas!” confiesa con vergüenza ajena.

Mini nota con la Reina Militante:
-Sofía, ¿cómo llegas a la militancia?
Siempre me interesó lo social. Ya en la secundaria empecé a participar y  estuve a cargo de varios proyectos vinculados con la política. A mí no me convencía eso de “militar”, pero el año pasado  por casualidad un chico me hizo conocer “La Güemes” y me deslumbró. La manera en la que hacen las cosas es tan distinta y pasional que llegué para quedarme.
-Perdón pero, ¿una chica linda además piensa? ¿Y tiene compromiso político!?
Por supuesto! Gracias a dios estamos en una época donde los jóvenes buscan cambiar su realidad. Algunas personas creen que haber militado me condiciona para ser reina; los mendocinos somos muy conservadores, pero yo les digo que se queden tranquilos.
-¿Cómo ves la cultura de la imagen extendida a cada ámbito social en que nos movemos?
Creo que nuestro gran desafío como sociedad es dejar de idealizar la belleza. ¿En qué nos basamos para saber o decir quién es más bello que quién? ¿Cuál es el concepto de hermosura entonces? ¿Importa sólo lo exterior? Son preguntas que debemos hacernos.

Para Perla Prigoshin, la funcionaria de Consavig, “lo que demuestra el avance es que haya una reina que milite. No hay que detenerse en que la piba quiso participar en ese concurso o que soñaba desde chiquita con la corona… Esta es una lucha difícil, porque es contra un sistema cultural. Yo soy una feminista comprometida y cuando engordo dos kilos me vuelvo loca; trabajo todos los días para desarmar mis deslizamientos machistas. Todavía falta mucho, pero hemos logrado cosas.

Es una nenaaaaa!
Cinco años tenía Carola Krizak cuando en setiembre pasado,  la coronaron Reina del Capullo, en la Fiesta Nacional de la Flor. ¿Qué habrá sido de las otras quince nenas que “perdieron” el certamen? Seguro sus familias les explicaron que en realidad lo importante es lo de adentro.
Aunque con escasa prensa, y bastante menos tics y maquillaje que la versión norteamericana, acá también tenemos nuestras pequeñas ´miss sunshine´ adornando eventos regionales. Con  postulantitas que van de los 3 a los 8 años, según el caso. Hay miss Espiguita (una versión aniñada de la Fiesta provincial del Trigo, en Tres Arroyos); reina del Salmoncito en el municipio de Camarones, Chubut; mini reina de la familia en Miramar; pequeña miss Azahar, en Bella Vista; soberana pocket de la fiesta de artesanos de Trelew. Siempre así, en diminutivo.
En San Luis, por ejemplo, armaron este año un concurso de princesitas para celebrar el aniversario de la fundación de la ciudad de La Punta. Hasta ahí más de lo mismo, pero lo insólito es que las nenas ¡debían anotar sus medidas en el formulario de inscripción!
¿Qué medidas serán consideradas más adecuadas? -se pregunta el comunicado que envío con carácter de urgente la Consavig-, y sigue despiadado: “¿qué modelo de niña-mujer se está buscando y promoviendo? ¿Por qué los cuerpos de esas niñas y jóvenes deben ser expuestos y sometidos al escrutinio? ¿Por qué las chicas tienen que ser solteras? ¿Para quienes deben estar disponibles?”
Hay que decir que la provincia de San Luis adhirió el año pasado a la ley 26.485, que busca erradicar cualquier tipo de violencia. Pero las autoridades puntanas no se dieron por aludidas. El evento se hizo de todos modos, aunque sin elección ni jurado. Y todas se llevaron coronita.

¡A Despatriarcar!
En los últimos años, se multiplicaron las acciones contra este tipo de competencias consideradas, cada vez más, una práctica discriminatoria y sexista. Planteos judiciales que antes eran impensados, movilizaciones de grupos feministas, organismos gubernamentales que salen a concientizar y proyectos legislativos que buscan regular o hasta eliminar cualquier clase de fiesta que tenga a la mujer como una mercancía exhibida en el centro de la escena.
“Es necesario abordar la contradicción que se genera en muchos municipios o gobiernos provinciales, que en nombre de la tradición o la cultura popular sostienen y financian estas fiestas donde cosifican a la mujer exponiendo a jóvenes y niñas a un esquema simbólico denigrante y ficticio, mientras promueven políticas públicas en defensa, o protección de los derechos de las mujeres” exhortó hace poco Susana Diéguez, legisladora del Fpv a sus colegas cuando presentó en el recinto su proyecto para democratizar los concursos –varios- que se hacen en la provincia de Rio Negro. Implacable.
Pero si algo faltaba para abonar nuestra hipótesis de la decadencia de esta monarquía de banalidades es lo que pasó con la ganadora del Cola Reef 2013, el más cínico de todos, que elige al mejor culo del verano y nena, por favor date vuelta que no necesito verte la cara. Lis Moreno abrazó su ramo de flores y les dijo al oído a los organizadores que aceptaba encantada representar a la marca en toda Latinoamérica. Con la condición de no volver a exhibir el traste.
Valeria Sampedro
Publicado en la revista Sophia (junio/14)


martes, 24 de junio de 2014

Cynthia de la Vega, la reina destronada (por gorda)

Es mexicana, tiene 22 años, metro ochenta y en 2010 fue elegida la chica más linda de su país (Nuestra Belleza México), lo que suponía un pase directo a la competencia de Miss Mundo. Pero la organización azteca del concurso decidió quitarle la corona “por incumplimiento de sus obligaciones”. Léase: por gorda! Y mandó a otra representante al mundial de belleza.

-Cynthia ¿es cierto que te descalificaron por exceso de peso?
Así es, ante notario público. Por no haberme sometido a la dieta alimentaria y la rutina de ejercicios que tenía establecida. Creo que este tipo de concursos es sólo para mujeres que puedan aguantar críticas, regaños, desveladas, acciones despectivas, etc.

-¿Cuál era el sobrepeso que horrorizó al Comité de sanciones?
Estaba excedida 6 libras (2.7kg)

-¿No pensaste en ir a la justicia?
La verdad es que sí lo pensé, pero en México saben muy bien manejar los contratos y muchas veces desconocemos ciertos puntos pues lo firmas muy rápido al momento de ganar. Además, lo único que podía obtener si ganaba la demanda era ir al concurso del próximo año, que me devolvieran el auto que me había ganado y que me terminaran de pagar los meses que restaban porque el premio se divide en mensualidades como un trabajo, así que preferí sólo dar a conocer la verdad a la opinión pública.

-Después de esta experiencia, ¿Cambió en algo tu mirada acerca del canon de belleza?
No, sigo creyendo que la belleza es interior y que el parámetro que el mundo tiene de la figura corporal está distorsionado. No todas las mujeres tienen la misma complexión ni anatomía; yo estuve en el mundo de la moda desde los 16 años, estaba segura de mi misma y me encontraba en condiciones para representar a mi país. Lo mío fue una injusticia.

-¿Qué le dirías a una adolescente que sueña con ganar uno de estos concursos?
Que se pregunte para qué quiere ganar y si vale la pena hacerlo habiendo tantas otras cosas que hacen brillar a una mujer y realizarse.

Valeria Sampedro.

lunes, 23 de junio de 2014

Beyoncé, o la feminista reina del pop

Tiene una presencia aplastante y un puñado de canciones que se volvieron himnos feministas (aunque las viejas generaciones de mujeres comprometidas con la lucha por la igualdad de género despotriquen diciendo que la afroamericana representa todo eso contra lo que ellas pelean). 
La mujer más influyente del planeta (según la revista Time, ¡¿no será mucho?!), acaba de estrenar un videoclip que escandalizó al mundo fashion. Que va, al mundo entero. Se trata del tercer corte de su quinto disco “BEYONCE”. El tema es “Pretty Hurts”, o La belleza duele y resulta una crítica descarnada sobre los concursos de belleza. El video no tiene desperdicio. Aquí parte de la canción:

Mamá me decía: eres una chica hermosa
Lo que tengas en la cabeza no importa
Péinate, cepilla tus dientes
Lo que vistas es todo lo que importa
Solo otro escenario más
Esta vez voy a conseguir la corona
La TV dice: “mientras más grande, mejor”
Vogue dice: “mientras más delgada mejor”
Las sonrisas plásticas y la negación te pueden llevar muy lejos
Y llorarás cuando el contrato te señale en la oscuridad
Haz dejado un espejo roto
Y los fragmentos de una hermosa chica
La belleza duele
Es el alma la que necesita una cirugía
La perfección es la enfermedad de una nación


este es el link del video.
https://www.youtube.com/watch?v=AOHzGPvhkPY