sábado, 9 de junio de 2018

II. Margaritas naranjas para un adiós.


Extraña escena. Él llegó al bar con un ramo de margaritas naranjas, dispuesto a dejarla. Nadie te deja después de regalarte flores, pensó ella. Sin embargo, él.
Pero las flores ahí jugaban un papel de agradecimiento, de gesto tierno para apaciguar el adiós. Habían sido muchos años y no sería justo terminar enojados. Se miraron con ternura, con nostalgia de los buenos ratos.
Él pidió la cuenta, le dio un último beso en la mejilla, salió del bar y se puso a andar. Sacó el celular del bolsillo y escribió: qué tenes que hacer esta noche.

Valeria Sampedro.
#microhistoriasdeamor

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